AVISO

Este fic contiene especulación y recreación de hechos del pasado y mucha ficción. Todos los personajes y lugares pertenecen a G.R.R. Martin, excepto los creados por mí.

viernes, 14 de junio de 2013

Capítulo 38


Desde que Lysa se fue, Petyr respiraba un poco más tranquilo. Al final todo había salido más o menos bien. No tuvo que desvelarle a Rashara la naturaleza de su relación con Lysa. Además, si le hubiera contado que ella le había ofrecido ir a Desembarco como Consejero de la Moneda, Rashara no habría entendido el porqué de su renuncia y, de aceptarlo, no podría explicarle a Rashara que era imposible que lo acompañara a la capital. Se alegraba de no haber tenido que mentir más, no le agradaba en absoluto portarse así con la muchacha. Por su parte, Lysa no había vuelto a escribirle, así que pensó que el puesto de Consejero de la Moneda ya estaría ocupado por otro. Pero el silencio de Lysa no le convencía. Su insistencia para que fuera a Desembarco contrastaba con la ausencia de noticias de ella hacía ya más de un mes. Mientras tanto, seguía viéndose con Rashara y había vuelto a la rutina de su trabajo en las aduanas.

jueves, 13 de junio de 2013

Capítulo 37


Hacía tres semanas que Lysa había regresado a Desembarco. Aún esperaba noticias de Clem y también de Petyr. No era propio de él, ambicioso por naturaleza, rechazar un puesto tan importante en la capital. Por esa razón decidió vigilar sus actividades en Puerto Gaviota, tanto las públicas como las privadas. Quería saber por qué no aceptó su oferta desde el principio, sin dudar, porque sus argumentos para hacerlo no le valían a Lysa.

miércoles, 12 de junio de 2013

Capítulo 36


Al fin se había quitado a Lysa de encima sin levantar sospechas sobre Rashara. El pánico casi se llegó a apoderar de él en algunos momentos, mientras estaban juntos, pero pudo controlar sus nervios de alguna manera, sin saber ni cómo. Parecía que Lysa se había ido convencida a Desembarco a la espera de su respuesta para ocupar el cargo de Consejero de la Moneda. Ahora que ella no estaba presionándole con su presencia, podía diseñar una buena maniobra para rechazar el puesto.

martes, 11 de junio de 2013

Capítulo 35


Lysa suspiró satisfecha mientras se recostaba sobre el pecho desnudo y sudoroso de Petyr. “Ha sido mejor de lo que recordaba… Nuestro momento de pasión en Aguasdulces fue raro, ¿verdad? Te quedaste durmiendo y yo abandoné la habitación sin despertarte. Éramos unos críos.” Petyr no contestó. Estaba concentrado en una mancha del techo. «¿Qué te pasa? Estás como ausente.» «Nada… Sólo que no paro de darle vueltas a lo del puesto en el Consejo Real. En serio, Lysa, no lo veo tan fácil. Tú me lo presentas como si Jon chasqueara los dedos y, por arte de magia, el cargo fuera mío.» Ella soltó una carcajada. «¡Pues claro que es así! Tengo a mi marido comiendo de mi mano…» Se incorporó un poco y lo besó con pasión, metiéndole la lengua en la boca. Petyr gimió y Lysa lo interpretó como una respuesta de placer. Le pasó la mano por el torso, bajándola por la cintura hasta su sexo, pero él la detuvo. «Eres insaciable. Necesito descansar.» La muchacha soltó un bufido, pero lo comprendió. Llevaba tanto tiempo sin estar con él que todo le sabía a poco.

lunes, 10 de junio de 2013

Capítulo 34


Rashara se encontraba cerca de la casa de Petyr. Tenía dos encargos que entregar y tiempo de sobra para pasar por allí. Era la hora de comer y a lo mejor, con suerte, él estaba en casa. Sería una pequeña sorpresa antes de volver a sus quehaceres.

domingo, 9 de junio de 2013

Capítulo 33


Después de la visita de Lysa, Petyr no pudo concentrarse en el trabajo. ¿Qué sería eso que le iba a ofrecer? Temía alguna jugada que lo llevara lejos de Puerto Gaviota, lejos de Rashara. ¡Rashara! Tenía que avisarla de que ese día no podrían verse. ¿Qué excusa poner sin levantar sospechas en ella? No podía pensar en nada. No deseaba mentir a la muchacha, pero decirle la verdad era aún peor opción.

sábado, 8 de junio de 2013

Capítulo 32


Se sentía feliz por estar en Puerto Gaviota. Había convencido a Jon para dejarla ir allí después de su último aborto. La salud empezaba a debilitársele tras tanto intento de darle un hijo a su esposo y le aseguró que unos días en la costa, donde el clima era más benéfico, le vendrían bien. Lo que Jon no sospechaba era que estaba deseando ver a Petyr. Los últimos meses no pudo escribirle porque empezaba a pensar que alguno de los pajaritos de Lord Varys se enteraría y éste iría con el cuento a su marido. Se moría de ganas de besar a Petyr, tocar su cuerpo joven, saborear su aliento de menta.